Hola de nuevo, desde el hángar

Hola de nuevo,
os vuelvo a escribir, ahora desde el aeropuerto de Las Vegas (01:00 am) una vez terminado el taller de fotografía en Death Valley. Hemos estado los dos últimos días recorriendo mucho en coche y es que es lo que tiene el parque, que las distancias no son pequeñas. Os resumo, desde els último artículo del blog (dos días antes) hemos trabajado la fotografía en las dunas por segunda vez, en lagos de sal, puestas y salidas de sol, fotografía de flores y de paisaje desde una altura tanto por debajo del nivel del mar hasta desde espectaculares miradores en lo alto de una cima. Y ayer estuvimos en Lone Pine, ya fuera del parque de Death Valley y a unas 40 millas al norte de este. Este lugar es fantástico, a los pies de Sierra Nevada que tiene las montañas más altas de los EEUU (si no tenemos en cuenta Alaska) y donde hay una serie de formaciones montañosas caprichosas.
La verdad es que este país es una mina de oro para la fotografía de paisajes, aunque todos mis compañeros me envidiaban de poder vivir en Barcelona y la gran cantidad de fotos que se pueden hacer que son impensables para ellos…
Anécdotas muchas, rutas y lugares a explicar también. Técnicas de fotos, unas cuantas, ahora bien, os dejo dos lugares que quiero comentaros:
El pueblo Fantasma
Hay un pueblo, en medio de la nada, que se fundó a finales del siglo XIX con el fin de explotar la plata que abundaba en esa zona. A día de hoy, gran parte del pueblo original está abandonado y es un auténtico pueblo fantasma usado de vez en cuando para pelis de vaqueros. Pero alrededor del pueblo original han acampado una serie de familias que aprovechando algunas antiguas casas o construyendo auténticas casas prefabricadas de un cutre exquisito. Estas familia viven en paz y sin ninguna preocupación más que la de pagar la electricidad.
Podemos encontrar un observatorio de un tipo que le mola el tema y se lo ha montado allá, o un radioficionado que se ha construido su propia emisora de radio o otro tipo que se hizo traer dos containers de barco y se está construyendo la casa de sus “sueños” . Como no, todos con sus 4×4 americanos de ruedas grandes y lo curioso es que hay pocas familias de orígen estadounidenses en este pueblo porque son básicamente extranjeros: algún polaco, francés, ruso … vaya gente que estuvieron de paso y acabaron seducidos por ese lugar tan remoto en todos los sentidos. Y todo ello, mezclado con chatarra, un montón de chatarra sobretodo de vehículos que están destrozados, descuartizados por las calles (reciclaje?). Hay más coches destrozados que personas censadas en el pueblo, pero bueno, eso no es muy difícil porque el pueblo no suma más de 54 personas. Os juro que en mi vida he estado en un lugar tan extraño.
Desgraciadamente la aura misteriosa me corroe mi cabeza en estos momentos y no me acuerdo ahora del nombre del pueblo, ni tan siquiera donde situarlo con cierta precisión. Solo sé que estuve y espero que nunca me vayáis a visitar allá, porque entonces sí que será una señal de que he perdido la cabeza.
Manzanar
Otro lugar que quiero comentaros en este artículo es Manzanar. Tras acabar el taller, nos hemos dirigido a unas 15 millas al norte de Lone Pine donde hay un museo dedicado a los ciudadanos estadonidenses de origen japonés encarcelados durante la segunda guerra mundial tan solo por ese motivo, por ser descendientes de japoneses.
Uno de estos campos de encarcelamiento era Manzanar y si bien no llegó a los extremos de los campos de concentración en otros paises, el principio en el que estaba basado era el mismo: el gobierno elegido legítimamente aprovechó una situación especial como era el estado de guerra en que se encontraba el país, y tomó una decisión racista. Esta decisión se resume en que se deportó (con todas las consecuencias de perder todo aquello que tienes) a todas las personas japonesas del país (fueran o no ciudadanos de los EEUU, tuvieran la edad que tuvieran) a campos donde se les privaba de libertad. Vivían en barracones prefabricados situados dentro de un recinto vallado de donde no podían salir sin que fueran derribados por los guardias de las torres de vigía. Las condiciones eran muy duras.
Todo ello duró lo que duró el transcurso de la segunda guerra mundial, al mismo tiempo que los EEUU ayudaba a liberar Europa de los nazis y paradojicamente a eliminar los campos de exterminio de estos. Cuando acabó la guerra, se liberaron a todos los encarcelados de estos campos de EEUU. A cada familia liberada se les dio 25 dolares, un viaje de ida en bus y algo que desgraciadamente los EEUU les había quitado, una vida nueva.
Para más información podéis comenzar a investigar aquí:
http://es.wikipedia.org/wiki/Manzanar
Las fotos del viaje?
Ah, sí, las tengo, pero aun no las he descargado. Comentaros que son fotos de paisajes básicamente, nada más allá de lo que la naturaleza puede ofrecernos (que no es poco) y ya habréis visto en tantas publicaciones o webs. Para mi, este taller me ha servido para practicar con el tele y para alucinar con un buen trípode. He tenido la oportunidad de probar un trípode más sólido que una roca y muy ligero que me ha demostrado la importancia de tener un trípode como este, sobretodo en las fotos de paisajes. He estado tentado de comprárselo al profe… pero no me cabía en la maleta.
Bueno, me acaban de echar del único bar abierto en el aeropuerto, las instalaciones están vacías. Solo guardias de seguridad paseando y algún que otro viajero que aprovechando la moqueta del suelo duerme plácidamente a pesar que un aspirador podría estar limpiándole la cera de sus orejas. Todo ello mientras el hilo musical va sonando, en estos momentos SuperTramp…
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2 comentarios sobre “Hola de nuevo, desde el hángar

  1. ..genil, m’agrada com ho expliques!!!
    Ja tinc ganes de que ens veiem… però mentres, m’agrada poder gaudir d’aquets detalls i fer corre la meva imaginació!!

    Un petonet i fins aviat!!
    Núria

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