la libertad de los solos

El ratoncito comía su pequeño trozo de queso que le preparaba la señora del ático cada mañana en la cocina, cuando esta le comentó:

No te puedes imaginar la cantidad de personas que están solas…

ya lo, se – le respondió el ratoncito sin dejar de incar el diente en el sabroso desayuno

la señora continuó – …y cómo están privadas de libertad a pesar que creen que estando solas tienen más libertad

En ese momento, el ratoncito separó sus dientes del queso, levantó su cabeza y mirando a la señora le preguntó: – ¿Y por qué no tienen más libertad?

Porque se encierran, y su mundo se les hace muy pequeño, tanto que la libertad no tiene razón de ser. – respondió contundéntemente la señora

El rantoncito dejó caer el queso, sin dejar de mirar a la señora balanceó su cabeza y en un abrir y cerrar de ojo volvió a su agujero.

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5 comentarios sobre “la libertad de los solos

  1. Aparte de queso, un poco de poesía para el ratoncito y la señora:
    “Para saber de amor, para aprenderle,
    haber estado solo es necesario.
    Y es necesario en cuatrocientas noches
    -con cuatrocientos cuerpos diferentes-
    haber hecho el amor. Que sus misterios,
    como dijo el poeta, son del alma,
    pero un cuerpo es el libro en que se leen.”
    Jaime Gil de Biedma, “Pandémica y celeste” (Las personas del verbo)

  2. Montse, més que ho digui jo, és una realitat palpable. I no podem donar l’esquena i tancar els ulls, ni per la gent que ara ho està ni perquè en un futur nosaltres també podem estar en situació de estar-hi.

    petons

    Marc,a vere si un dia el meu ratonet i el teu Bunny es troben en algun article i foten un post antològic.

    records,

    Rosa, m’agrada molt el comentari.No coneixia aquest autor.Ja saps que penso dels 400 cosos…, que son molts…!

    petons,

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