Argentina – Una pequeña visión

Argentina es el segundo país con más extensión de Sudamérica, detrás de Brasil, y por tanto uno de los más extensos en el mundo. En él viven primero más de 50 millones de cabezas de vacuno, posteriormente 40 millones de personas. Sí, toca más de una vaca por persona, hay terreno fértil suficiente para alimentar a toda una Europa y más y recursos energéticos para impulsar todo un continente pero no por ello deja de ser un país donde el 37 % de sus habitantes están por debajo de la línea de la pobreza (Indec, 2005). Claramente Argentina es un país en vías de desarrollo. Esta impresión la tuve desde que tomé tierra. La autopista que te lleva del aeropuerto internacional de Ezeiza a la capital, en un recorrido de 30 km pude contemplar como la calidad del pavimento no es óptima, y el parque automovilístico es sorprendentemente viejo. Muchos coches privados destrozados, coches de más de 20 años con lunetas rotas, sin faros, puertas destrozadas y hasta sin tapa del motor rodando a más de 100 km/h los que podían, porque otros no llegaban ni a los 50 km/h. Pero lo que me causó más sorpresa era no encontrar ningún coche ostentoso, de lujo extremo. Y me sorprende porque en Vilnius , Lituania allá por el 1996 también vi un parque automovilístico muy parecido, pero de tanto en tanto aparecían lujosos BMW y Mercedes. Aquí no fue hasta el segundo día, en el centro de la misma capital que vi alguno. Esto me lleva a pensar varias cosas: que después del 37% de habitantes pobres, no hay un significativo cambio económico en el 43% restante. Segundo, que llevar una vida ostentosa en Argentina, más concretamente en las grandes urbes, puede ser peligroso. Una semana después de llegar, la noticia de una Ford Explorer modelo nuevo que fue asaltada y robada con el trágico desenlace que el conductor fue asesinado al querer huir me hizo reflexionar al respecto. Y por último un dato, una cuarta parte de los coches no tienen seguro a terceros. En definitiva parece que comienza a apreciarse los problemas de este país, ni los ciudadanos tienen conciencia de convivencia con el resto de gente así como las autoridades mantienen una posición muy relajada en el cumplimento de ciertas normas.

Pero hay que resaltar que existe un aeropuerto internacional bueno, carreteras que llevan a todas partes así como transporte público y taxis, es decir que la infraestructura existe pero se nota que es la de años atrás, o décadas atrás cuando Argentina era unos de los países más ricos del mundo, o mejor dicho, cuando Argentina era unos de los países que gestionaba mejor sus grandes riquezas. Porque en la gestión del dinero público parece haber otro gran problema…

Parte de ello se ve en los sistemas de transporte públicos, gestionados por entidades privadas. Estos están subvencionados por el Estado, y poniendo como ejemplo los de la ciudad de Buenos Aires (la capital con más de 14 millones de habitantes), realmente son baratos, de media el coste de un viaje son 0,70 pesos, muy barato hasta para un argentino. Pero que transportes… viejos autocares sucios, sin acceso mediante rampas o trenes sin un buen sistema de ventilación que obliga a bajar las ventanas con el peligro de recibir un fuerte traumatismo si te despistas y sacas alguna parte de tu cuerpo y con un mantenimiento que dudo que sea óptimo. Pero a pesar de ello el servicio funciona correctamente sin problemas, lo que indica una buena preparación y calidad profesional del personal de estos transportes. Esto me hace volver a pensar que el problema es que parte del dinero público no se gestiona correctamente, y hay algunos que incrementan sus podridas carteras dejando de invertir en el transporte a la vez que este se convierte cada vez en menos eficiente y menos seguro. Una pena, que a la vez seguro que se repite en otros campos.

Pero el argentino, ¿cómo es?. El Argentino es una persona preparada, inteligente y educada. Sin ir más lejos, este fin de semana pasado estuve en Madrid y la mejor atención que recibí en el ramo de la hostelería fue siempre de camareros argentinos, y con diferencia. Además, el argentino pese a las crisis durísimas que ha sufrido conserva un espíritu de unidad familiar (refiriéndome tanto a familias de sangre así como los círculos de amistades personales) importante, es más, quizá este hecho es el que les ha ayudado salir relativamente de las últimas crisis. Creo que es algo muy italiano (Italia fue uno de los principales paises que aportó mayor inmigración a estas tierras) relacionado con la “familia”, pero sobretodo creo que es una consecuencia directa del bienestar de los años gloriosos de Argentina en el siglo XX. Pero este modelo cultural tiene un peligro en un país que sufre crisis con cierta periocidad. Y es que el argentino vive el presente, sin pensar en el mañana y en su comunidad y con la sensación que en un momento o otro deberá aguantar otra crisis de país con la ayuda únicamente de su círculo familiar. Esto le obliga a tener una actitud egoísta, que sólo piensa en el beneficio particular a corto plazo lo que le lleva a estar continuamente tentado para ello a usar métodos poco lícitos. Y esto al país le hace mucho daño, pero que mucho daño, porque no le permite construir un modelo sostenible cayendo con facilidad de nuevo en crisis, crisis que poco a poco va destruyendo cada vez más el tejido familiar. Y cuando este tejido se destruye la sociedad se transforma en una de más pobre, desorganizada, violenta y caótica. ¿Solución? pasa primero por un cambio cultural, por crear una conciencia común argentina de verdad, de todos los argentinos para tirar adelante un proyecto de país conjuntamente. Y cuando me refiero a todos, incluyo el 37% de los ciudadanos que viven en la pobreza, que no se les puede ignorar. Estos son los primeros a los que hay que ayudar para salir de este problema para que Argentina vuelva a convertirse en un gran país.

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